jueves, 27 de agosto de 2009

45) Paseando


PASEANDO

El sol acribilla a bocajarro esta tierra seca y dura. Mis botas se abren paso entre el sinuoso trazado de viejas trincheras casi desaparecidas, ocultas por una amarillenta y espesa maraña de yerbajos muertos. Las piedras parecen derretirse bajo una canícula densa y compacta.

Hace mucho tiempo que por aquí no viene nadie.

Atrás he dejado amorfos trozos de metal oxidado. Fragmentos de una metralla brutal y mortífera. Huellas de las demoledoras tormentas de fuego que hace setenta años descargaron sobre este lugar.

Trincheras en zig-zag, puestos de combate y las ruinas de un fortín. Un simple montón de piedras y cemento. Amorfo y semienterrado hogar de lagartijas. En frente, a unos cientos de metros, las lomas por las que discurrían las posiciones enemigas. Un horizonte cercano hoy, pero lejano y peligroso en otro tiempo.

Desciendo el talud de lo que fue un parapeto. Mis ojos se fijan en una pequeña mancha verdosa que asoma en la arena. Me detengo, me inclino, y con el dedo la desentierro. Una bala de Mauser 7 mm. Miro a mí alrededor y veo otra, y otra más. Las recojo y las observo en la palma de mi mano. Es excitante encontrar restos de la guerra, pero a la vez, al pensar en su significado, produce un poco de tristeza.

Hay sensaciones y emociones que no pueden encontrarse en los libros.

La Historia deja su huella en el paisaje e impregna los lugares de un magnetismo especial. El Pasado se manifiesta en el Presente de diferentes formas. Sentirlo o percibirlo depende de la sensibilidad de cada uno. Encontrar su rastro está al alcance de cualquiera.

JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ

Fotografía: Vaina de Mosin Nagant olvidada en el paisaje (JMCM)

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