domingo, 21 de junio de 2009

34) Recuérdalo tú y recuérdalo a los otros




RECUÉRDALO TÚ Y RECUÉRDALO A LOS OTROS

Son muchas las fuentes de las que es posible obtener información sobre episodios, personajes y periodos históricos: documentos escritos, fotografías, prensa de la época, restos materiales, archivos, arqueología, libros, estudios, trabajo de campo… y un largo etcétera.

Las fuentes orales y la memoria escrita, es decir, los recuerdos e impresiones de las personas que vivieron un determinado momento, constituyen una de las fuentes historiográfica más curiosas e interesantes con las que contamos. La información que proporciona es delicada y debe de ser tomada con ciertas precauciones. La memoria, consciente o inconscientemente, es selectiva y muchas veces fantasiosa. El paso del tiempo distorsiona los recuerdos, mezclándolos con imaginaciones, invenciones y errores. La reactualización del pasado desde el presente, conlleva muchas veces la confusión de unos hechos con otros, la mezcla entre lo que pasó de verdad y lo que hemos oído, leído o imaginado.

Por otro lado, esta información, sean diarios escritos más o menos en el momento de los hechos, o se trate de la narración directa del protagonista años después de lo que cuenta, será, inevitablemente, una información subjetiva. Todo ello irá mezclado con las emociones, sentimientos e ideas del narrador que, muchas veces, puede mentir o manipular los datos para ocultar o justificar conductas o sucesos escabrosos, o por multitud de motivos diferentes (miedo, deseo de protagonismo, prejuicios morales…)

Todas estas cuestiones deben de ser tenidas en cuenta a la hora de utilizar los testimonios y recuerdos que los protagonistas de un momento histórico nos proporcionan. Aunque la verdad es que, si lo pensamos fríamente, todas las fuentes historiográficas son susceptibles de ser falsas. Un documento histórico puede ser tan falso, y estar tan manipulado, como un recuerdo personal (existen multitud de ejemplos). Además, no toda la Historia se encuentra recogida en documentos. Si sólo nos basáramos en la información que podemos encontrar en los archivos, tendríamos una Historia incompleta y, muchas veces, manipulada. Pensemos en la cantidad de documentos que se han perdido a lo largo de los tiempos, y no por ello, la Historia que contenían ha dejado de existir. Todas las fuentes historiográficas deben de ser contrastadas y, en la medida de lo posible, comprobadas antes de establecer una hipótesis.

Las memorias de los protagonistas, más allá de los datos concreto y específicos, proporcionan información que no puede encontrase en otras fuentes. Las historias personales están cargadas de sentimientos, emociones, impresiones y detalles que “humanizan” la Historia. Está es su principal fuerza. En los recuerdos de una persona pueden confundirse ciertos datos, o manipular éstos conscientemente, pero será el historiador o investigador quien, contrastando con otras fuentes, convierta esta información en una herramienta historiográfica útil. Evidentemente, no se puede aceptar sin más todo lo que una persona dice.

Una de las más interesantes características de las fuentes orales y de las memorias escritas es el hecho de que, por su propio carácter, se mueven dentro de los márgenes del mundo de lo cotidiano, por lo que nos ayudan a reconstruir ambientes, estilos de vida y sistemas de valores y creencias.

En lo referido a la guerra civil española, este tipo de fuentes son muy amplias y numerosas. Existen de todo tipo: desde las elaboradas por figuras de gran responsabilidad y peso histórico, hasta las correspondientes a personas más o menos anónimas. Todas son muy interesantes y en todas podemos encontrar datos y detalles importantes. Además, para muchos episodios del pasado, sólo contamos con la información que proviene de estas fuentes, por lo que el historiador o investigador, con todas las reservas y precauciones necesarias, debe de tenerlas muy en cuenta si quiere elaborar una visión lo más global posible de algunos momentos del pasado.

En este blog, queremos ir incluyendo, poco a poco, algunos de los testimonios y memorias que algunos de los protagonistas fueron dejando a lo largo del tiempo sobre la guerra civil en el noroeste de Madrid. En ellos, quizás encontremos contradicciones entre lo que cuentan y lo que, según hemos podido leer en la Historia “oficial”, ocurrió de verdad. Qué cada cual saque sus conclusiones e interprete los datos en función de la información que maneja, pero es innegable que estos relatos suelen tener un gran atractivo y nos proporcionan una información que nunca podremos encontrar en las grandes obras y ensayos publicados por investigadores e historiadores profesionales.

JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ

Fotograía: Milicianos repubicanos escribiendo cartas desde el frente de Madrid, 1936.

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