POSICIÓN 38 ORIENTAL GUADARRAMA
Haciendo un repaso general de los contenidos de este blog, he caído en la cuenta del poco espacio dedicado a Majadahonda. Esto no quiere decir que no de importancia a la relación que este municipio tuvo con la guerra civil. Muy al contrario, en mis trabajos de investigación, Majadahonda, como no podría ser de otra manera, siempre tiene un lugar preferente.
El estudio de la guerra civil en el noroeste de Madrid da para tantos temas que es difícil abarcarlos todos. Por otro lado, las características de este blog limitan mucho el poder profundizar todo lo que me gustaría en ciertas cuestiones, viéndome obligadoo a dejar una mayor extensión de sus contenidos para otros medios o cauces más apropiados. Con todo, la poca atención prestada hasta ahora a Majadahonda no tiene excusa, y creo llegado el momento de empezar a solventarlo.
Me ha parecido buena idea comenzar con una de las posiciones más importantes de Majadahonda, cuyos restos, aun pueden ser visitados. Se trata de la que se conoció como “Posición 38 Oriental Guadarrama”, un conjunto de fortificaciones del ejército franquista situadas en el kilómetro 2 de la M-851, justo en el inicio del Camino de la Puentecilla (antiguo Camino del Picotejo).
Como ya he señalado en diferentes apartados de este blog, la batalla de la carretera de La Coruña supuso el completo control y dominio, por parte de los nacionales, de todas las alturas importantes situadas en la orilla izquierda del río Guadarrama. En líneas generales, estas cotas y vértices eran muy modestas, unas simples ondulaciones en algunos casos, pero que, a falta de otras más notables, acabaron teniendo una gran importancia, tanto en el desarrollo de la batalla, como en la posterior guerra de trincheras que se desarrollaría hasta el final de la contienda. J. M. Martínez Bande, en su libro “La lucha en torno a Madrid” realiza el siguiente análisis sobre el terreno del que estamos hablando.
“Caracterizaba esta zona topográfica la ausencia de accidentes destacados. En esencia, apenas si aparecían definidos tres valles a veces suaves, otras ondulados y movidos: los del río Manzanares, Guadarrama (con su afluente el Aulencia) y Perales, a los cuales y siguiendo casi siempre direcciones perpendiculares, iban las aguas de algunos riachuelos y arroyos, generalmente de curso intermedio y cauces profundos, obra de la erosión. Las alturas eran escasas y nunca sobresalientes; citarlas quizá parezca superfluo (…) El terreno no ofrecía obstáculos de consideración más en cambio carecía de buenos observatorios, siendo la visibilidad casi siempre problemática” (Martínez Bande, “La lucha en torno a Madrid”, Edt. San Martín, Madrid, 1984, pp. 54-55).
Esas alturas de poca importancia, que Martínez Bande considera quizá superfluo el citarlas, son de sobra conocidas por los lectores de este blog: El Mosquito, Romanillos, los vértices Manilla, Cristo, Barrial, lomas como La Bellota, La Mocha (que recibiría el nombre de Loma Artillera”), la “Loma Fortificada”… entre otras muchas.
En la zona concreta que nos ocupa, la altura más importante la constituía el Vértice Cumbre, en Las Rozas, y, complementando a éste, todas las posiciones (un total de 11 Islotes de Resistencia) que fueron surgiendo en paralelo a la carretera de Las Rozas a Villanueva del Pardillo (actual M-851), terrenos que en los mapas reciben el nombre de La Cumbre y cuyo control suponía una clara ventaja, tanto en lo referido a la visibilidad, como en lo concerniente al campo de tiro, lo que proporcionó a las guarniciones franquistas un excelente plan de fuegos contra las posiciones republicanas.
Esta ventaja, en la que nos detendremos algo más cuando hablemos de las posiciones de La Puentecilla, constituyó un grave y constante riesgo para las posiciones republicanas del sector, que tuvieron que desarrollar grandes esfuerzos para intentar minimizarla, sin que nunca lo consiguieran del todo.
La “Posición 38 Oriental Guadarrama”, como señalábamos más arriba, fue uno de los puntos más fuertes del sector. Integrada en el “Centro de Resistencia D” (que en enero de 1939 pasaría a denominarse “C. R. IV”), estaba compuesta por los Islotes de Resistencia nº 78 y nº 79.
Fue éste, uno de los puntos del frente donde las líneas de unos y otros estuvieron más próximas (apenas unas decenas de metros según los informes nacionales y republicanos). También era éste, uno de los lugares donde la topografía hacía más probable un ataque republicano. Estas circunstancias provocaron que esta posición, junto a la situada en el Vértice Cumbre (1.500 m al noreste), fuera una de las más fortificadas de todo el sector.
Los trabajos de fortificación fueron constantes a lo largo de toda la guerra, pero será a partir de agosto de 1938, momento en que la 20 División Nacional se hace cargo de la defensa de este frente, cuando estos trabajos se intensifiquen. Desde esa fecha se procede a una profunda reorganización de las posiciones franquistas, la cual dará lugar a la mayor parte de las fortificaciones que, del Ejército Nacional, han llegado hasta nuestros días en el noroeste madrileño.
Como indica Ricardo Castellano en su libro “Los restos del asedio” (Edt. Almena, Madrid, 2004), desde octubre de 1938, serían las Compañías 21 y 22 del Batallón de Zapadores nº 8 (asignado a la 20 División) las encargadas de los trabajos de fortificación en este sector.
Por lo que respecta a la “Posición 38 Oriental Guadarrama”, la reorganización fue intermitente, viéndose paralizada en diferentes momentos por tener que atender otros lugares que requerían más urgencia. Con todo, se finalizaron diversas construcciones de hormigón (entre ellas, dos nidos para arma automática), refugios subterráneos, un completo sistema de galerías y trincheras (de combate, de comunicación, de evacuación…), Puesto de Mando y alambrada con dos filas de piquetes. De todo ello, en la actualidad solo quedan los restos de cuatro construcciones, alguna de ellas en muy buen estado de conservación, aunque, como es habitual, con escombros, basuras y otros residuos en su interior. También es destacable la existencia de una inscripción grabada en cemento, que hace alusión a una de las unidades que por aquí pasaron.
En febrero de 1939 (poco antes del final de la guerra), la “Posición 38 Oriental Guadarrama”, estaba guarnecida por tropas del regimiento de Infantería de Toledo nº 26. Un total de 53 soldados (oficiales: 1; suboficiales: 2; tropa: 50). Entre su armamento, contaban con una ametralladora Hotchkiss, un fusil-ametrallador Breda modelo 30, y 48 fusiles Mauser 7 mm.
Quien visite esta posición, además de poder contemplar los restos de interesantes construcciones bélicas, disfrutará de una estupenda vista de la sierra y del denominado pie de sierra, con unos atardeceres que merecen la pena.
El visitante que conozca algo sobre la guerra aquí vivida, disfrutará observando los lugares por los que discurrían las cercanas posiciones republicanas, y no le costará demasiado imaginar las lomas y quebradas que formaban la primera línea de fuego, surcadas por parapetos de sacos terreros, alambradas de espino y puestos de tirador. Podrá contemplar también, La Cervera y La Puentecilla, lugares en los que se situaban las líneas de sostén de la 111 Brigada Mixta y, en la otra orilla del río Guadarrama, alturas como el Cerro Martín, uno de los puntos más fuertes e importantes del sistema defensivo republicano en este sector.
Los mismos lugares hacia los que apuntan, desde hace más de setenta años, las troneras de las fortificaciones de la “Posición 38 Oriental Guadarrama”, como esperando a un enemigo ya inexistente.
JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ
Los mismos lugares hacia los que apuntan, desde hace más de setenta años, las troneras de las fortificaciones de la “Posición 38 Oriental Guadarrama”, como esperando a un enemigo ya inexistente.
JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ
Fotografías 1 y 2: Algunas de las construcciones existentes en lo que fue la “Posición 38 Oriental Guadarrama” (JMCM)
Fotografía 3: Croquis de la “Posición 38 Oriental Guadarrama”, utilizado por la 20 División Nacional como superponible en los mapas topográficos (AGMA).
Documentación procedente del AGMA.
Documentación procedente del AGMA.
Magnífico trabajo de investigación, Javier. Enhorabuena, y sigue así, que todos aprendemos a través de los legajos originales y gracias al esfuerzo de investigadores como tú.
ResponderSuprimirUn saludo,
Ricardo (herculino de adopción, así que lo de Gerión ya me suena...)
Muchas gracias por tus palabras Ricardo, especialmente gratificantes viniendo de un investigador de tu talla.
ResponderSuprimirMe alegra que este humilde blog te resulte de interés. Intetaremos seguir al pie del cañón.
Recibe un cordial saludo.