jueves, 22 de abril de 2010

80) Vértice Cumbre



VÉRTICE CUMBRE

Hoy queremos hablar de una de las posiciones más emblemáticas e importantes de Las Rozas: el Vértice Cumbre.

Situado muy próximo al cruce de la carreteras M-505 (carretera de El Escorial) con la M-851 (carretera de Las Rozas-Villanueva del Pardillo), ocupa el lugar exacto del vértice geodésico número 714. De hecho, uno de los fortines que aun existen en la zona, ha sido utilizado como base para colocar la correspondiente señal del Instituto Geográfico.

Fue ésta, una posición clave y muy disputada durante los duros combates de enero de 1937 (Batalla de la Carretera de La Coruña), cambiando de manos en diferentes momentos. Inicialmente protegida por tropas republicanas de la XXXV Brigada Mixta (antigua Columna Barceló), el 4 de enero de 1937 fue conquistada por las tropas nacionales al mando de Iruretagoyena. En el contraataque republicano iniciado el día 11 de enero de 1937, tropas de la XIV Brigada Internacional reconquistaron esta posición, que perderían de nuevo el día 16, cuando fuerzas al mando de Asensio, en colaboración con las guarniciones locales, expulsan las últimas infiltraciones republicanas en el sector (ver apartados “CONTRAATAQUE EN LA NIEBLA” y "JORNADAS DE CONTRAOFENSIVA").

Desde entonces, el Vértice Cumbre queda en poder de las tropas de Franco, pero sufrirá numerosos ataques y hostigamientos por parte de los republicanos a lo largo de toda la contienda. Sin ninguna duda, el momento más complicado para sus defensores se vivió a finales de julio de 1937, en las últimas fases de la batalla de Brunete (que como bien saben nuestros lectores se alargó desde el 6 al 25 de julio de 1937).

En aquel momento, con ambos ejércitos enzarzados durante más de quince días en una terrible guerra de desgaste, el Mando republicano buscó alternativas para descongestionar la que se conoció como “bolsa de Brunete” (Villanueva del Pardillo-Villafranca-Villanueva de la Cañada-Brunete-Quijorna). La idea era presionar sobre el saliente Las Rozas-Majadahonda, intentando romper las líneas nacionales para caer sobre su retaguardia. El primer objetivo se fijó en el Vértice Cumbre, contra el que se desencadenó un contundente ataque que chocaría con una firme y decidida resistencia de sus defensores.

Estos combates, que en palabras de J. M. Martínez Bande “no desmerecen en dureza de los que tienen lugar dentro de la bolsa de Brunete”, se desarrollaron, de manera ininterrumpida, durante casi veinte horas, provocando cientos de bajas en ambos ejércitos. El Vértice Cumbre no cayó, pero los ataques supusieron importantes modificaciones en las líneas republicanas del sector (La Cervera, La Puentecilla…).

Hace tiempo que tengo la documentación (nacional y republicana) de aquel ataque. Algún día, le dedicaré un artículo específico porque, la verdad, no tiene desperdicio y estoy seguro de que a los lectores de este blog les resultará interesante.

Es precisamente a partir de la batalla de Brunete cuando ambos ejércitos comienzan en este sector una profunda reorganización de sus líneas defensivas. Hasta entonces, el frente comprendido entre Las Rozas y el Río Perales constituía una línea discontinua, con diversos puntos fuertes distribuidos por el territorio, pero con importantes boquetes y fisuras defensivas. A partir de entonces, esta situación va a ir cambiando, desarrollándose una constante labor fortificadora que dará lugar a un sólido y bien organizado frente defensivo.

Un documento altamente secreto del I Cuerpo del Ejército Centro (Nacional), fechado el 28 de julio de 1937 (recién terminada la Batalla de Brunete), emite una Orden General a la 11 División (que en aquel momento cubría el frente comprendido entre el Río Perales y El Plantío, en la carretera de La Coruña). En ella, podemos leer:

“Retenida la ofensiva enemiga y castigado el contrario duramente, el Mando ha dispuesto la construcción en profundidad de una línea a retaguardia del río Perales y entre los ríos Aulencia y Guadarrama.”

El documento define esta línea como de “carácter defensivo”, insistiéndose en la necesidad de imprimir a los trabajos “la mayor actividad” para que esté disponible en un “plazo brevísimo”.

La nueva organización del frente debe de atender a diferentes aspectos: por un lado, se ordena la construcción de nuevas posiciones de resistencia; también se indican los elementos de enlace necesarios entre las diferentes organizaciones defensivas del sector y, por supuesto, se señalan las mejoras y perfeccionamientos que han de llevarse a cabo en las posiciones que ya existen: “Se completarán y se perfeccionarán hasta el extremo de que tengan el máximo de garantías para la defensa y para la prohibición de filtraciones enemigas.” Entre éstas últimas, la primera que se menciona es, precisamente, el Vértice Cumbre.

El elemento clave del nuevo plan defensivo serán los llamados “centros de resistencia de batallón”. A este respecto, en el documento del que estamos hablando, se indica:

“Los centros de resistencia de batallón ocuparán una superficie de 500 m de frente por 600 de profundidad, estableciendo sus elementos en orden escaqueado.

En los centros de resistencia de primera línea (como es el caso del Vértice Cumbre) se organizará además una línea de vigilancia de centinelas dobles situada en el mismo río o arroyo que sirva de protección, cortándose la margen de los ríos o arroyos en forma que sea imposible el acceso de los carros.

(…) Todos los elementos de las posiciones estarán rodeados de su correspondiente alambrada, siendo doble la establecida en la primera línea y en la de los puestos de vigilancia.

Se pondrá especial empeño en que todas estas posiciones reúnan los requisitos que aconsejan las modernas armas, no ser vistas desde los observatorios enemigos y tener campo de tiro y Puestos de Mando dispuestos y disimulados en forma tal que sea difícil su localización por la artillería enemiga.”

Desde este momento, se procederá a una incesante labor fortificadora. Sobre la marcha de los trabajos, se desarrollará también una constante revisión de los aspectos teóricos y técnicos de la misma, estudiando cada caso concreto y buscando soluciones específicas para cada posición. Esto dará lugar, en no pocas ocasiones, a diversas acciones de combate (golpes de mano, escaramuzas, etc.) encaminadas a eliminar salientes o entrantes en las líneas de frente, desalojar al enemigo de algún punto complicado o hacerse con el control de alguna altura importante.

Por lo que respecta al Vértice Cumbre, para octubre de 1937 existían ya “varios nidos de ametralladoras blindados y un puesto de mando”, así como “varios abrigos de 7 x 3 de hormigón.” También se dio una atención especial a las defensas antitanques, por encontrase en una zona muy apropiada para el uso de este armamento por parte del enemigo (como se había podido comprobar en diferentes ocasiones). Un informe de los trabajos de fortificación, fechado en noviembre de 1938, notifica la finalización de dos puestos antitanques en el Vértice Cumbre.

Estos trabajos van a continuar hasta el final de la guerra, convirtiendo al Vértice Cumbre en una de las posiciones más importantes de la orilla oriental del río Guadarrama. Por este sector pasaron las Divisiones 11 (hasta junio de 1938), 16 (junio-julio de 1938) y la 20 (desde agosto de 1938 hasta el final de la guerra en marzo de 1939).

Serían principalmente zapadores de la 20 División (Batallón de Zapadores nº 8) quienes, desde octubre de 1938, reorganicen la posición, mejorando, ampliando y perfeccionando los trabajos anteriores, y dándole el aspecto que hoy en día tiene.

El movimiento de unidades y tropa por este sector fue constante a lo largo de la guerra, pero para hacernos una idea del tipo de guarnición que cubría normalmente el Vértice Cumbre nos fijaremos en un documento de la 20 División, fechado el 21 de diciembre de 1938. Según este informe, en aquel momento eran la 1ª y 3ª Sección, del 2º Batallón, del “Regimiento de Infantería de Toledo Nº 26”. Un total de 114 hombres (Oficiales: 3, Suboficiales: 5, Tropa: 106). Entre otro armamento, contaban con 100 fusiles Mauser 7 mm; 2 ametralladoras Hotchkiss y 2 fusiles-ametralladores modelo Breda.

En la nomenclatura de guerra, el Vértice Cumbre, integrado en el "Centro de Resistencia D”, recibió el nombre técnico de “Posición 40-Vértice Cumbre”. En enero de 1939, el Ejército Nacional procedió a una nueva designación de sus posiciones. Desde ese momento, el “Centro de Resistencia D”, pasó a denominarse “Centro de Resistencia IV”, en él, el Vértice Cumbre integraba los “Islotes de Resistencia” nº 82, 83, 84 y 85.

En la actualidad, son numerosos los restos que, en diverso estado de conservación, pueden visitarse en el Vértice Cumbre (Puesto de Mando, nidos de ametralladoras, posición antitanque…). Resulta especialmente interesante una placa (cada vez más deteriorada) situada en una de las construcciones. En ella dejó su “firma” una de las unidades de zapadores que por aquí pasaron. Hoy está fragmentada, pero en su día podía leerse:

“Bon. de Zapadores Nº 8. 22 Compa. Octubre 1938. III Año Triunfal” con el castillete del Cuerpo de Ingenieros.

Lamentablemente, en la zona también abundan los vertidos incontrolados de escombros y otros residuos. Esa costumbre tan humana de llenar el entorno con todo tipo de desperdicios. Pero aun así, el Vértice Cumbre mantiene parte de su aspecto. Por fortuna, la expansión inmobiliaria aun no ha llegado hasta aquí. Esto permite hacerse una idea de la importancia que esta posición tuvo durante la guerra: control de la carretera de El Escorial y de Villanueva del Pardillo, magnífico observatorio, haciendo frente a las cercanas líneas republicanas, etc.

El Vértice Cumbre es un lugar que me gusta visitar con frecuencia. He estado mil veces, pero eso no impide que siga transmitiéndome una fuerza y magnetismo especiales. Estas construcciones que hoy en día soportan el paso del tiempo y la indiferencia general, son vestigios y evidencias claras de su pasado bélico.

Por este palmo de tierra combatieron, en las lejanas jornadas de la batalla de la carretera de La Coruña, gentes de la 35 Brigada Mixta, regulares y legionarios a las órdenes de Iruretagoyena (VI tabor de Tetuán y Tiradores del Ifni, entre otras tropas peninsulares), batallones de la XIV Brigada Internacional….

Poco después, en el infernal verano de 1937, soldados de la 3ª Brigada, de la 11 División Nacional (Tabor de Alhucemas nº 5, 3 Batallón de Tenerife…) aguantaron el ataque de la 30 Brigada Mixta bis, en una jornada que se cobró un importante tributo en bajas.

Desde entonces, comenzó una cruda guerra de trincheras. Cientos de hombres (de las Divisiones 11, 16 y 20) sufriendo unas durísimas condiciones de vida y de muerte durante dos años. El topónimo de Vértice Cumbre es una referencia constante en los informes y documentos de ambos ejércitos (fuego casi diario de la artillería, hostigamiento a posiciones enemigas, golpes de mano, acciones de descubierta, trabajos de las compañías de zapadores, labores de propaganda y contrapropaganda, listas de bajas y enfermos…), siempre en el ojo del huracán. Sin ninguna duda, una de las posiciones más duras a las que un combatiente podía ser enviado.

Con todas estas cosas flotando en mi cabeza, voy paseando entre las ruinas de guerra. Como es lógico, las cosas han cambiado muchísimo, pero a veces, cuando me siento en alguno de los viejos fortines a observar el paisaje, mientras me fumo tranquilamente un cigarro, no puedo evitar recordar todos los informes, partes y documentos que he tenido ocasión de leer. Entonces, mi imaginación comienza a trabajar. Como si de una especie de centrifugadora mental se tratase, voy recordando datos, nombres, fechas, episodios de todo lo que se vivió y se sufrió en este mismo lugar por el que hoy paseo…

…muchos lugares tienen su propia Historia, su fuerza, su personalidad. El Vértice cumbre es uno de ellos.

JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ

Fotografías: Algunos restos de la posición Vértice Cumbre en la actualidad (JMCM)

Documentación procedente del AGMA.

6 comentarios:

  1. Realmente triste la destrucción que se está realizando en el entorno de la carretera de la Coruña, sierra de Guadarrama incluida. Lo realmente triste es la impotencia y la rabia que te produce la complicidad de instituciones y partidos políticos, que en teoría deben velar por los intereses generales. Quisiera felicitarte por este estupendo blog y animarte a que nos sigas ilustrando con nuevos relatos. A ver si entre todos ponemos de nuevo los puntos sobre las íes en cuestiones como la Guerra Civil y el franquismo, cuando curiosamente este debate al que estamos asistiendo no existe entre historiadores.

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  2. Al referirme a historiadores, me refiero a aquellos reconocidos por instituciones educativas, científicas o por el mismo gremio... nada que ver con personas como Pío Moa, Ricardo de la Cierva o César Vidal (me resisto a calificarle como tal)

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  3. Hola Guillermo.

    Nada que añadir a lo que dices sobre la dinámica destructiva que, con el beneplácito de partidos y demás organismos oficiales, lleva castigando al noroeste madrileño desde hace ya varias décadas. Todos deberíamos de asumir mayor conciencia y compromiso al respecto. Yo, hace mucho tiempo que no espero demasiado de nuestros políticos (me da igual el color que tengan) y prefiero buscar y desarrollar otras ideas y alternativas. Pero sí, resulta muy desesperante ver como hacen y deshacen a su antojo, sin que parezca que nada pueda evitarlo. En parte, esta es su estrategia, hacernos creer que no se puede hacer nada. Pero se puede hacer, y mucho.

    Lo que planteas sobre el papel de los historiadores es un tema complejo. Está claro que España tiene una gran cuenta pendiente con su Pasado (y no me refiero solo a la guerra civil o el franquismo). Ya he señalado varias veces, lo triste que me parece la inmadurez que muestra este país para enfrentarse con su Historia y asumir su Pasado (lo bueno y lo malo).

    Muchas de las personas que se acercan a la Historia, no buscan la verdad, sino “su verdad”. La gente quiere una Historia “a la carta”, es decir, quiere que le cuenten solo lo que le gusta oír. Esto, evita conflictos personales y ahorra la cansada labor de tener que pensar por uno mismo.

    Los fundamentalismos ideológicos, al igual que las generalidades totales o los relativismos absolutos, no llevan a ninguna parte. Al menos a ninguna parte positiva.

    Hace algún tiempo, en este mismo blog escribí:

    “La obra de todo historiador contiene elementos subjetivos e irremediablemente está sujeta a las influencias del tiempo y del lugar en los que se desarrolla. La objetividad absoluta en las investigaciones historiográficas es imposible, pues supondría una abstracción irreal e intemporal. El estudio de la Historia requiere un proceso de selección, ordenamiento e interpretación por parte del investigador o investigadora de los hechos ocurridos en el pasado. Es aquí donde reside el problema porque muchas veces el historiador (consciente o inconscientemente) parte de posicionamientos ideológicos o prejuicios personales, que provocan una visión distorsionada y contaminada del pasado.”

    El historiador debería de tener un compromiso personal con el Pasado y con el Presente. Deberían actuar de buena fe, estudiando el Pasado del que venimos, para poder comprender el Presente en el que estamos. De esta manera, la Historia se convertiría en una herramienta verdaderamente útil para la sociedad. Lamentablemente, esto no siempre es así. Muchas veces los historiadores e investigadores del Pasado no asumen un compromiso sincero con la Historia, sino con tal o cual grupo, tendencia o ideología. De esta manera, la Historia se termina convirtiendo en un arma arrojadiza, contaminándose y enrareciéndose todo.

    Está claro que la objetividad absoluta es imposible, pero los historiadores deberían, al menos, tenerla como meta y referencia de trabajo. Es evidente que esto, no siempre es así y son otros muchos los intereses que, con frecuencia, están detrás de los trabajos historiográficos.

    Por otro lado, el historiador, tiene algunas respuestas, pero no tiene la Respuesta (porque, posiblemente, no exista una única respuesta).

    En cualquier caso, la responsabilidad final depende de toda la sociedad. Cada uno de nosotros deberíamos hacer el esfuerzo de elaborar una conciencia propia y personal, alejándonos de los prejuicios, las verdades a medias, los dogmatismos y las mentiras. Esto, implica tiempo, compromiso y, en ocasiones, muchos conflictos personales, pero creo que es la única manera de poder construir sociedades cada vez más libres y maduras.

    Un saludo.

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  4. LA ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL CIERZO ORGANIZA RUTAS GUIADAS POR EL VÉRTICE CUMBRE Y POR OTRAS POSICIONES DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA. INTERESADOS CONSULTAR SU WEB:

    http://asociacioncierzo.net/

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  5. Hola,

    Muy buen artículo.

    Hace años que vivo en Las Rozas, y paseando un día me encontré lo que parece (y viendo tus fotos aún más) es un antiguo puesto de defensa (no sé muy bien cómo llamarlo).

    Sus coordenadas son estas 40,511587, -3,907195

    Y también desde Google Maps se ve perfectamente.

    https://maps.google.es/?ll=40.511587,-3.907078&spn=0.000497,0.000817&t=k&z=21

    ¿Lo conoces? ¿Puedes decirme algo sobre él?

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  6. Hola Juanjo:

    Sí, conozco los restos de los que das referencias. Se trata de un puesto para arma autmática perteneciente a la Línea de Detención del Ejército Popular de la República. En la zona hay bastantes restos parecidos, de hecho, si te fijas bien, seguro que en la misma imagen de Google Maps eres capaz de identificar otro fortín más.

    Precisamente, hoy mismo, la Asociación Histórico-Cultural Cierzo ha realizado una ruta guiada por esa zona. Si te interesa el tema, quizás te apetezca asistir a alguna de estas rutas, en las que, además de conocer diferentes restos de la GCE, se aporta la información necesaria para interpretar adecuadamente esos restos. Tienes toda la información en la web de la asociación:

    http://asociacioncierzo.net/

    Un saludo

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