domingo, 19 de abril de 2009

25) Sobre el terreno



SOBRE EL TERRENO

Una experiencia atractiva para todos aquellos interesados en la guerra civil española es la visita a los escenarios de la contienda. El tiempo ha pasado, transformando y modificando todo, pero sobre el terreno, es como se comprenden mejor las cosas, especialmente las relacionadas con los aspectos bélicos.

Recorrer los mismos páramos, cerros y lomas en los que se combatió hace setenta años permite comprobar, por uno mismo, la importancia de tal punto estratégico, lo costoso de su conquista, las dificultades de su defensa.

Pasear por los campos de batalla o por las viejas líneas de frente puede suponer, aun hoy, un pequeño viaje en el tiempo. Afortunadamente, los disparos y las explosiones han desaparecido, pero en algunos lugares, aun permanece una extraña fuerza, un intenso magnetismo en el ambiente, para todo aquel que vaya buscándolo. Puede ser que a la mayoría de las personas, desconocedoras de lo que en esos lugares ocurrió, el sitio no les transmita nada especial. Pero el que los visita con algunas nociones o ideas, entabla una especie de complicidad con el entorno.

El paisaje, la vegetación, el clima… configuran la “personalidad” de un lugar. Su Historia y su Pasado también.

El noroeste de Madrid está repleto de estos lugares emblemáticos. Algunos conservan vestigios evidentes de su pasado bélico (fortines, trincheras…), otros han sido víctimas del paso del tiempo, experimentando profundos cambios o desapareciendo para siempre, pero para el investigador, estudioso o simple curioso de la guerra civil, todos resultan interesantes y atractivos.

Hace setenta años, intentar cruzar la “tierra de nadie”, visitando las posiciones de uno y otro ejército, resultaba imposible: alambradas de espino, minas explosivas y armas de fuego habrían supuesto unos obstáculos insalvables. Hoy, pasear entre trincheras y fortines está al alcance de cualquiera. Pasar de las líneas republicanas a las franquistas, en muchos casos, no tiene más dificultad que andar unos cientos de metros. Un paseo en el que explorar y descubrir, en el que pensar y sentir.

Sobre el terreno, es más fácil comprender la dureza y el absurdo de una guerra, así como ponerse en el lugar de quienes tuvieron que sufrir toda aquella locura: el hambre y la sed; el calor y el frío; el valor y el miedo; la victoria y la derrota; la vida y la muerte…

Muchos de estos lugares ya no existen, han desaparecido bajo autopistas y urbanizaciones. Se han deslomado cerros, colmatado vaguadas, desviado arroyos, talado árboles y demolido antiguas construcciones. La tierra, sobre la que cayeron muertos y heridos los combatientes, soporta hoy todo tipo de escombros y basuras, desperdicios de un progreso acelerado y no siempre positivo.

Pero afortunadamente, todavía es posible encontrarse con los vestigios del pasado. Muchas veces, sin necesidad de buscarlos, tropiezas con ellos, porque, aunque parezca mentira, son todavía muchas las huellas que permanecen sobre el terreno. Curiosear en el interior de un fortín, deambular entre trincheras, penetrar en los viejos refugios excavados en la tierra, descubrir un herrumbroso casquillo o un oxidado trozo de metralla… puede resultar una sugerente experiencia que, en ocasiones, termina despertando una curiosidad e interés por la Historia y el Pasado.

Sobre el terreno, lo leído en los libros toma forma y sentido. Sobre el terreno, las viejas imágenes en blanco y negro se tiñen de color, sonido y movimiento. Sobre el terreno es posible explorar y descubrir cosas nuevas. Sobre el terreno, con cierta sensibilidad y un poco de imaginación, pueden surgir emociones y sentimientos.

Sobre el terreno…

JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ

Fotografía: Cartucho de fusil mauser semienterrado en Las Rozas (JMCM)

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