martes, 17 de febrero de 2009

18) Siguiendo la pista



SIGUIENDO LA PISTA

El tiempo ha pasado. Un transcurrir de horas, de meses, de años. A la primavera le siguió el verano, al verano el otoño y, a éste, el invierno. Una vez y otra más, y otra y otra. Tantas veces como caben en setenta años.

Setenta años de cambios, de transformaciones profundas, de modificaciones, alteraciones y variaciones. Setenta años de olvido, de silencio, de indiferencia. Setenta años de erosión, de destrucción, de ruina.

Prácticamente, no queda nada ni nadie de los que protagonizaron aquellos días. Días ya lejanos de una terrible etapa que se prefirió olvidar. A aquella generación le siguió otra, y a esa, otra más. El tiempo pasó. La Historia continuó su inmutable ritmo, y los desastres de la guerra fueron quedando atrás. En los campos en los que antaño se combatió, volvió a cultivarse. Sobre las devastadas ruinas se levantaron nuevas casas. Los pueblos crecieron. La vida, mal que bien, continuó y los años se sucedieron. La modernización, con todas sus consecuencias (las buenas y las malas) terminó por llegar. Un progreso que supuso avances y retrocesos. La guerra civil, poco a poco, fue convirtiéndose en un episodio más de nuestra Historia reciente.

El momento presente permite acercarse a todo aquello con otra perspectiva. Alejados los viejos espectros de la contienda, se hace posible una visión más sosegada. Verlo desde la distancia, con un punto de vista histórico, cultural e incluso lúdico. Adentrarse en ello a través de la lectura, del estudio, de la investigación. Explorar los escenarios, descubrir los restos que el terreno esconde, conocer los lugares, mirar con otros ojos el entorno, el paisaje.

Pasear por las trincheras, adentrarse en las viejas fortificaciones, toparse con un curioso hallazgo… resultan interesantes experiencias al alcance de cualquiera. Cuanto más vas conociendo, más quieres aprender. Como un detective sigues las pistas, buscas los indicios, estudias las pruebas. En cada rincón del paisaje, al subir una loma o bajar por un barranco puedes llevarte la sorpresa. Un complicado pero entretenido rompecabezas cuyas piezas hay que buscarlas en los libros de las bibliotecas, en los planos y mapas, en los paseos por el campo, recorriendo las calles y contemplando los edificios más viejos de los pueblos…

Algunas cosas llevan setenta años esperando. Hay toda una historia por descubrir, un pasado por conocer, cuyas huellas son, aun hoy, visibles para todo aquel que tenga interés o simple curiosidad.

JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ


Fotografía 1: Caminando por las trincheras (J. I. Fernández Bazán)
Fotografía 2: Algunos hallazgos de un paseo matinal (JMCM)

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