En el Olivar del Veliso quedó fijada la primera línea del ejército franquista, cuyas posiciones terminarían integradas en el Centro de Resistencia II. En concreto, eran las denominadas Posición 18, Posición 19 y Posición 19 bis, que aglutinaban los Islotes de Resistencia numerados del 36 al 39.
Terminada la guerra, las trincheras y demás estructuras que conformaban estas posiciones fueron tapadas con el objetivo de recuperar los terrenos para las actividades agropecuarias, principalmente el cultivo de cereal.
Al no quedar ningún vestigio en superficie, la zona no estaba inventariada en la Carta Arqueológica de la Comunidad de Madrid, por lo que la posible existencia de un yacimiento en el subsuelo no fue tenida en cuenta a la hora de iniciarse el desarrollo urbanístico del sector.
Esta circunstancia llevó al Grupo de Estudios del Frente de Madrid (GEFREMA) a presentar en la Dirección General de Patrimonio Cultural (DGPC) un informe en el que se alertaba de la posibilidad de que las obras en curso pudieran afectar a vestigios del periodo bélico no catalogados.
Para evitar este riesgo, la DGPC solicitó la realización de un peritaje arqueológicos en aquellos puntos del sector en los que los movimientos de tierra pudieran afectar a algún tipo de resto histórico, para así poder valorar la importancia de los mismos y proceder a su documentación.
De esta manera, se comprobó que la zona en la que se situaba la Posición 18, de momento, no iba a ser alterada, y que la mayor parte de las posiciones 19 y 19 bis, o quedaban fuera del sector o se situaban en lo que se prevé serán zonas verdes, no alterándose el subsuelo y quedando, por tanto, preservados los restos que pudieran existir en él.
No obstante, una de las conducciones proyectadas incidía directamente en una pequeña parte del lugar que ocuparon estas dos últimas posiciones, lo que llevó a la DGPC a solicitar la realización de unos desbroces arqueológicos que permitieron la localización de algunos tramos de trincheras y otras estructuras excavadas en el terreno.
Tras los desbroces, se procedió a la excavación arqueológica de los elementos que se verían afectados por la conducción proyectada, lo que permitió documentar adecuadamente estos restos históricos y recuperar abundante material del periodo bélico.
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