Desde hace ya muchos meses,
los enormes desarrollos urbanísticos de Brunete y Villanueva de la Cañada
avanzan a buen ritmo.
El seguimiento arqueológico en
la mayoría de los sectores es escaso o inexistente, por lo que buena parte del
campo de batalla va desapareciendo sin posibilidad de documentar su registro
arqueológico.
A partir de un informe
presentado en el mes de mayo por el Grupo de Estudios del Frente de Madrid (GEFREMA),
la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid (DGPC)
estimó conveniente que se realizasen una serie de intervenciones arqueológicas en
el Sector 2-El Olivar, situado en el municipio de Brunete.
Estos trabajos fueron
encargados a Urquiaga Arqueología, comenzando desde finales de mayo una serie
de actuaciones que comprenden:
Control de movimientos de
tierra.
Desbroces para la localización
de estructuras defensivas.
Excavación arqueológica en el
caso de localizarse elementos.
Y, en la medida de lo posible,
ya que debe realizarse al mismo tiempo que unas obras en curso y ya muy
avanzadas, una prospección total del sector.
El seguimiento arqueológico se
mantendrá, al menos, mientras continúen los movimientos de tierra, lo que
permitirá documentar el mayor número posible de elementos relacionados con la
batalla de Brunete y la posterior estabilización que experimentó el frente de
guerra antes de que este sector quede completamente urbanizado.
Pensamos que algo similar
debería estar realizándose en la totalidad de los sectores urbanísticos proyectados, en
los que la intervención de diversos equipos de arqueólogos permitiría recopilar
interesante información histórica y arqueológica, no solo de la batalla de
Brunete, sino, en general, de cualquier otro aspecto relacionado con el pasado
de estos municipios cuyas huellas y vestigios puedan permanecer soterrados u
ocultos en el terreno. Lamentablemente, no está siendo así.
En el caso concreto del Sector
2-El Olivar, de Brunete, creemos importante resaltar varias cosas: por una
parte, el papel que pueden jugar las asociaciones culturales, en este caso ha
sido GEFREMA, en lo referente al seguimiento de los múltiples factores que
pueden afectar negativamente al patrimonio, informando oportunamente a los
organismos con competencias en materia
de protección para que estos actúen; por
otra parte, la rápida reacción de la DGPC que, una vez recibido el informe de
GEFREMA, emitió un requerimiento para que se tomasen las medidas que se
estimaron oportunas; y, por último, la comprensión mostrada por la propiedad y
los responsables de obra que, a pesar de las múltiples molestias y retrasos que
las intervenciones arqueológicas pueden suponer en el desarrollo de los
trabajos proyectados, han ofrecido todas las facilidades y colaborado en todo
lo que se les ha solicitado.
Por último, mostrar una vez
más nuestro asombro por la aparente falta de interés que, en general, muestran
los ayuntamientos respecto a la protección y estudio de su patrimonio. Deberían
ser las propias administraciones locales las primeras en preocuparse de que los
desarrollos urbanísticos proyectados en sus respectivos términos municipales
contasen con el correspondiente seguimiento arqueológico, sin embargo, no está
siendo así, perdiéndose para siempre una buena parte de las huellas que la
historia y el pasado han dejado en estos municipios.
En las fotografías que encabezan esta entrada aparecen algunas de las referencias marcadas por los topógrafos, basadas en el estudio e interpretación de documentación y fotografías de época, respecto a la posible ubicación de trincheras de la Guerra Civil en el subsuelo del Sector 2-El Olivar, en Brunete, para la posterior realización de desbroces que confirmen, o descarten, la existencia de vestigios históricos (junio, 2026).
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