sábado, 23 de mayo de 2026

184) ¡VIVA YO!

Destrozos en una trinchera de La Puentecilla, en Las Rozas de Madrid, causados por la circulación ilegal de motos de campo
 

Hay gente que considera que su derecho a divertirse practicando una de sus aficiones favoritas esta por encima de cualquier otro derecho o consideración. Una especie de ¡Viva yo! o “porque yo lo valgo” al que le resbalan otras cuestiones.

Eso sucede con algunos (evidentemente, no todos) aficionados a las motos de campo en sus diversas variantes.

Les da igual que la legislación prohíba circular con estos vehículos campo a través.

Se pasan por el arco del triunfo hacerlo por un área natural protegida.

No reparan en el efecto negativo que ello pueda tener para la flora y la fauna silvestres.

Minimizan el potencial riesgo que esa actividad supone para quienes pasean por esos mismos lugares.

Y son completamente ajenos a los daños que pueden ocasionar en un yacimiento arqueológico.

Esto es exactamente lo que sucede todos los fines de semana y festivos (e incluso algún día entre semana) en el entorno del arroyo de La Puentecilla, a caballo de los términos municipales de Las Rozas y de Majadahonda.


Motos en La Puentecilla, dentro del Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama y su Entrono

Aunque el problema viene de lejos, en los últimos tiempos ha alcanzado ya unos niveles escandalosos.

Toda la zona está incluida en el área protegida del Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama y su Entorno.

El lugar constituye un pequeño refugio natural para multitud de animales y plantas autóctonas.

Toda la margen derecha del arroyo de La Puentecilla, y no pocos puntos de su margen izquierda, están clasificadas como yacimientos arqueológicos documentados, por la gran cantidad de fortificaciones de la Guerra Civil que se conservan.

Sin embargo, todo esto no impide que, de manera reiterada, algunos utilicen este espacio protegido como una especie de circuito para motos todoterreno, ocasionando serios daños en el entorno.

Sirva como ejemplo estas fotos en las que se aprecia el destrozo que las motos provocan con sus rodadas en las trincheras que, junto a un considerable número de fortificaciones de la Guerra Civil, se conservan en este peculiar paraje histórico y natural.


Trinchera que enlazan con un nido de ametralladoras antes de que alguien decidiera convertirla en un circuito de motos


La misma trinchera con los destrozos causados por las rodadas de las motos

Ni Parque Regional, ni Yacimiento Arqueológico Documentado, ni leches... ¡Viva yo! y ¡Viva mi moto!

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